Uno pensaría que la ilusión de todo joven es ir a votar, lo cierto es que no. En el último proceso electoral federal de 2018, la participación electoral tanto en Coahuila como a nivel nacional fue del 62.9% y 63.1%, en donde destacó la participación de más mujeres que hombres, ya que el 57.7% de los hombres inscritos en la lista nominal salió a votar, mientras que las mujeres fue el 66.4%.

 

Decae después del primer año

Lo extraño es, que, al analizar los porcentajes de participación ciudadana por rangos de edad, podemos advertir una caída significativa entre los jóvenes de 19 a 29 años. Cuando a uno le dan por primera vez su credencial para votar, va ilusionado por participar en el proceso, sin embargo, al siguiente año la participación cae hasta 8.5%, y no decir entre los 20 y 24 años, que al comparar la participación cuando se vota por primera vez, esta participación cae hasta un 12%.

 

Algo está desincentivando la participación de los jóvenes

De hecho, es en los rangos de edad entre 20 y 24 años donde se registra siempre la participación electoral más baja, no solamente en Coahuila, si no este mismo sucede a nivel nacional, es decir algo está desincentivando la participación de los jóvenes de todo México. Por otro lado, los rangos de edad entre 60 y 69 años han sido los más altos en participación.

 

Los factores que los afectan

Sin duda es algo de lo que merece reflexionar, y buscar las causas por las que esta participación es baja. Se pueden enlistar algunos de los factores por los cuales los jóvenes decidan no ejercer su derecho a votar, tal vez se desilusionan, porque no es lo que pensaban, quizá decidan no participar porque no encuentran espacios donde puedan ser escuchadas sus necesidades o reclamos, puede ser que vean siempre las mismas caras en las boletas, los mismos candidatos de siempre, no distingan cambios generacionales en los partidos políticos, a lo mejor han participado activamente, pero siguen esperando una oportunidad y no las encuentran, etc.

 

La importancia de su participación

Y así pudiéramos seguir con innumerables excusas, pero los jóvenes deben darse cuenta de que, si bien son los rangos de edad con la participación más baja, ellos concentran casi uno de cada tres ciudadanos de la lista nominal. Imagínense incrementar un 15% o 20% su participación, significaría que una elección como la del 2018, la participación pudiera subir hasta cerca del 70%, algo sin precedentes.